Tras marcharse de Forks la vida de Nessie da un giro de 180 grados. Mientras su embarazo avanza los Vulturis planean esclavizar a la raza humana mediante un arma secreta y desconocida.


Sin embargo, Renesmee sólo será consciente de los peligros que corre cuando ya sea demasiado tarde. Lejos de Jake, aunque con un poco de ayuda, deberá aprender a valerse por si misma y a proteger lo que más ama en el mundo.





'Guardas en tus entrañas el día y la noche, el bien y el mal, la luz y la sombra...


Tú eres la portadora de la vida y la muerte'

¡¡¡¡¡¡ENTRAD AL FORO!!!!!!

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martes, 16 de febrero de 2010

5. Confusión

Me aparté de la puerta con tiempo para que Andrew no se percatara de mi presencia, fuera y con quien fuera la conversación, estaba claro que él no deseaba que yo la escuchara. Para cuando me vio ya estaba sentada en el sofá y con la televisión encendida.
-¿Ves la ruleta de la fortuna?- se extrañó Andrew con una sonrisa.
-Me encanta- le dejé sitio a mi lado- ¿Con quién hablabas?
Noté que se tomaba unos momentos para meditar la respuesta mientras se sentaba, quizás, después de todo, era un asunto privado que nada tenía que ver conmigo.
-Era mi padre, le he dicho que estás aquí y se ha puesto ha hacerme preguntas sobre nietos y un millón de estupideces más- cogió el mando a distancia y empezó a hacer zapping- Me ha dicho que quería conocerte.
Oh, eso podía tener sentido.
-Bueno, voy a pasar bastante tiempo aquí, podría venir un día de estos. Seguro que tienes una familia muy interesante.
Andrew me miró como si acabara de decir la estupidez más grande del universo, dejó el mando en la mesa y se levantó.
-Tienes hambre ¿Verdad?
-Estoy que me desmayo- admití haciendo amago de levantarme.
-No te molestes- me cogió por los hombros y me acomodó en el sofá- Soy un experto cocinero, estaré aquí en… cinco minutos.
Le lancé una última sonrisa y me volví hacia la televisión, la verdad era que echaba de menos que alguien me mimara, con el trabajo y mis estudios Jake no había tenido mucho tiempo.

Cuando Andrew volvió tenía una bandeja con dos bocadillos y dos vasos de leche, no pude evitar soltar una carcajada.
-¡Qué maravilloso manjar!- le ayudé a poner la bandeja en la mesa- ¿Ha sido muy duro seguir la receta?
-Pues aunque no lo creas, el pan se me ha resistido.
Observé las piezas de pan, una cortada mucho más gruesa que la otra.
-Ya lo veo.
Andrew se sentó a mi lado y me ofreció uno de los bocadillos.
-Lo siento, si te digo la verdad soy un desastre como cocinero, y tengo que hacer la compra, creo que no hay nada ahí dentro que se pueda calentar.
-No te preocupes- le di el primer bocado- Me encantan los bocadillos.
-Me encanta que sepas apreciar mi talento.
Andrew cogió la manta que estaba a su lado y nos tapó a los dos mientras bajaba las luces con el mando de la televisión.
-¿Ese cacharro sirve para todo?
-No te haces una idea, aun estoy controlando lo de que me haga la comida, pero mientras sobrevivo, como puedes ver, a base de sándwiches.
-Espero que pronto lo consigas, por tu salud.
Andrew se puso serio de repente, como si hubiera recordado algo importante, le dio otro bocado antes de seguir hablando.
-Tu familia me ha resultado muy curiosa.
-¿En serio?- pregunté recordando lo que me había dicho papá- ¿En qué sentido?
-No sé… tus hermanos te tratan como si fueras su hija pequeña.
-Se preocupan mucho por mí, Edward tiene complejo de hermano mayor.
-Pero si parece más pequeño que tú.
-Todos los chicos quieren cuidar a sus hermanas- me revolví en el sofá incómoda- ¿No te ocurre lo mismo con la tuya?
-Créeme, Gianna sabe cuidarse pero que muy bien.
-Bonito nombre, creo que conocí a alguien que se llamaba Gianna- intenté hacer memoria- O quizás alguien me habló de una Gianna.
Se levantó y comprobé que había acabado su bocadillo, di tres bocados grandes para acabar el mío.
-No hace falta que te des prisa- me sonrió- Tengo que salir un momento a aclarar unos asuntos, estaré aquí antes de que me eches de menos.
-¿No quieres que te acompañe?
Por alguna razón supe que la respuesta sería no antes de que contestara, estaba descubriendo la faceta reservada de mi amigo.
-Será mejor que te quedes aquí- cogió la chaqueta y se dirigió hacia la puerta- No tardaré. Acabas de comer y lo que menos queremos es que te de una indigestión como esa barriga.
Asentí con la cabeza y me levanté para cerrar la puerta tras él, sin dejar de preguntarme cuales serían esos asuntos privados. Sabía que no debía desconfiar de una persona que se había preocupado de mi incluso sin conocerme, pero no conseguía quitarme de la cabeza la conversación telefónica, y un poquito de espionaje no iba a hacerme daño.
Dejé la toalla que llevaba enrollada en el pelo en la mesita de entrada y salí del apartamento encajando la puerta lo suficiente para poder abrirla después. Utilicé mis poderes para acercarme a Andrew tanto que cualquier persona habría pensado que caminábamos juntos y no me alejé de él hasta que, ya en la calle, comenzó a dar vueltas en círculos buscando a alguien.

Empezó a recorrer la calle con aire enfadado, como si una persona importante hubiera faltado a su cita.
-¡Joder!- No pudo reprimir el improperio antes de sentarse en un banco cercano.
Jamás le había visto tan nervioso, como si su vida dependiera de aquél encuentro. No paraba de mover la pierna y agarrarse la cara con las manos.
Miré hacia los lados intentando encontrar a la persona con la que esperaba encontrarse, pero nadie parecía ir a verle.
Pasados unos diez minutos miró el reloj y se levantó del banco, por lo que decidí emprender rumbo de nuevo al apartamento. Fue entonces cuando le vi.
-¿Nahuel?
Un hombre exactamente igual a él cruzaba corriendo la esquina de un edificio para ocultarse en las sombras, había dicho su nombre lo suficientemente alto como para que un ser como yo lo escuchara, sin embargo no se había dado la vuelta. Tenía que comprobar si los ojos me habían fallado. Corrí con cuidado para pasar inadvertida y llegué a la esquina que el supuesto Nahuel había doblado no hacía más de tres segundos. Nada, aquella parte de la calle estaba completamente vacía, eché un último vistazo preguntándome si había perdido la cabeza antes de emprender el camino de vuelta. Puede que el embarazo me estuviera volviendo completamente psicótica.

Adelanté a Andrew a una velocidad tan sorprendente que solo pudo ver un borrón y entré en la estancia principal, echándome al sofá con aire casual.
-¿Qué tal la cita?- Pregunté intentando recobrar el aliento. El bebé cada vez me hacía más difícil eso de ser superwoman.
-No muy bien- vi de reojo como se quitaba la chaqueta con aire distraído- Creo que me han dejado plantado.
Suspiré con alivio, Andrew me decía la verdad, ¿Por qué entonces tenía esas malas vibraciones?
-¿Puedo preguntarte quién era?- me levanté desperezándome- Parecía importante para ti, por la cara que tienes.
-Me tomo los rechazos muy en serio- bromeó acercándose a mi y apoyándose en el respaldo del sofá- Eran negocios.
-Así que negocios. Aun no has terminado la carrera y ya tienes chanchullos.
Me puso un mechón detrás de las orejas y fue a por la toalla que había en la mesa de entrada.
-Es solo que me resulta extraño que esa persona no haya aparecido, muy extraño- vi como miraba la toalla con aire ausente- Como si hubiera algo que no le dejara mostrarse.
-Yo…- no supe qué decir.
-Creo que ahora me toca darme una ducha a mi- me interrumpió- La casa es tuya.

Volví a tenderme completamente confusa, no podía evitar pensar que yo era aquello que había impedido que la cita de Andrew no apareciera. Fui a mi habitación para coger el móvil y metérmelo en el bolsillo trasero del pantalón, solo por si surgía alguna urgencia. Entonces escuché golpes en la puerta, golpes de nudillos que parecían pretender ser escuchados únicamente por mí. Dudosa volví a recorrer el salón para abrir la puerta.
Nadie, el rellano estaba completamente vacío, pero podría haber jurado que alguien llamaba.

Cerré los ojos apoyándome en el marco, aquello tenía que parar o perdería la cabeza. Nadie estaba contra mí, estaba en casa de mi amigo Andrew, pasando unos días, o meses, hasta que Jake volviera a la ciudad conmigo.
Me obligué a cerrar la puerta y miré a través de la ventana, estaba anocheciendo, lo mejor sería que me echara en la cama y me relajase un poco.

Bajé la persiana para eliminar cualquier rastro de luz del lugar y me tendí para observar las estrellas del techo del cuarto, Andrew jamás me haría daño, era bueno, y por si fuera poco también humano, desconocía todos los peligros sobrenaturales que me rodeaban, y en el caso de que él finalmente supusiera otro peligro, yo estaba capacitada como para deshacerme de él con facilidad.
-Nessie.
Me incorporé como si una flecha me hubiera atravesado el corazón. Nahuel estaba justo a mi lado, en la cama.
-¡Pero qué haces aquí!- Susurré intentando controlar los gritos- Se suponía que estabas en Italia y apareces en el cuarto de mi amigo en Estados Unidos… ¿Cómo has sabido encontrarme?
Las preguntas se arremolinaban en mis labios mientras veía a Nahuel coger mi maleta y meter toda la ropa que yo había sacado.
-Tienes que irte, no puedes permanecer aquí.
-¿A qué te refieres?- le pregunté intentando asimilar la situación.
-¿No lo comprendes?


Oscuridad, después de esa última frase, solo oscuridad. Un cúmulo de minutos en los que parecía no poder despertar de una horrible pesadilla en la que solo hubiera negrura y espacios en blancos. Cuando conseguí abrir los ojos ya era de día. Y el breve encuentro con Nahuel parecía ser un extraño sueño sin sentido.
Me levanté y miré la maleta que él había cogido, pero seguía en la misma posición en la que yo la había dejado antes de irme a la cama. ¿Era posible que me hubiera dormido nada más entrar en la cama?
Andrew entró por la puerta con una bandeja de bocadillos exactamente igual que la del día anterior.
-Vaya, por fin has despertado- depositó los bocadillos en la mesita de noche- Cuando salí de la ducha anoche te encontré roncando aquí, se ve que tenías sueño.
-Sí…- sacudí la cabeza- Es extraño.
-¿El qué?
Me levanté despacio intentando ordenar las ideas.
-Creo que debería irme- me aproximé a la maleta y comencé a introducir las prendas de ropa, tal y como había hecho Nahuel.
-¿Pero qué dices? Acabas de llegar.
-Sí pero…- No encontré una excusa plausible, por lo que continué con mi labor como si nada.
-¿Sí pero qué?- se puso a mi lado y empezó a sacar la ropa que yo metía- No digas tonterías.
-No son tonterías- repliqué quitándole la prenda de las manos- Quiero irme.
Intenté ser educada, pero algo en el ambiente me hacía perder los nervios.
-Nessie, no puedes irte, tus hermanos te dijeron que te quedaras- Intentó incorporarme, pero permanecí dura como una roca en el suelo.- ¿Qué te ocurre?
-No me ocurre nada, Andrew. Simplemente no voy a seguir aquí.
-Sí vas ha hacerlo. No tienes otra opción.

7 comentarios:

Faniita dijo...

AAAHHHHHH
COMO QUE NO TIENE OTRA OPCION?=O
Nahuel...aparece y ayudala por favorrrrr!!!
ayyy k intriga...y k nervios
gracias por haber publicado...espere el capitulo con ansias^^
besos=)
Fani

aran =) dijo...

Uuuuuhhhh!!!! Cómo siempre genial! Estoy super intrigada por saber que pasa con Andrew y Nahuel. Menos mal que has vuelto, exaba de menos seguir tu historia. Un beso. :o)

Iris dijo...

Diosss!! que miedo me da Andrew!!! Pero que diablos esta pasando aqui?!!?.

Esta interesantisimo!!

Besos. Iris =D

karla dijo...

WWWOOOLLLAAAZZZ¡!¡
ia soy miembro cass¡!¡!¡!¡!xD
y ke alegria q ayas regresado me tomaste por sorpresa pense q iba a seguir sin dubir caps
esta genial el cap felicidades xD

Anónimo dijo...

aaaahhhh!! me encanta! la verdd ek te sgo desde hace poko pero m he viciado... escribes de maravilla!! pero... una pregunta: cada cuanto tiempo subes un capitulo¿? muxo animo sigue escribiendo asi!!! xD

Anónimo dijo...

:O es demasiado genial he leido la historia muchas veces ..cuando vas a subir los otros no puedo esperar a leerlos..saludos

marina :) dijo...

NO PUEDE SER esta muy muy muy bueno el capitulo el mejor d todos con tanto misterios esta muy bueno :)